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Viduño
de origen antiquísima, probablemente transportado en los cerros de Scanzo por
los colonos romános. Su zona de producción típica se encuentra entorno al
municipio de Scanzorosciate (BG) en Val Calepino. Este vino que se produce sólo
en unos municipios de Bergamo, representa el emblema “histórico” de los
viticultures bergamascos que, en este moscato passito tinto que llega a 18°,
han guardado la tradición vitivinícola de los romános. Fueron los primeros
legionarios recompensados con los fértiles terrenos de la llanura y de los
cerros bergamascos sustraídos a los Galos
a establecer las uvas de moscato en la zona y en particular en el actual
municipio de Scanzorosciate. Ya conocido en las casas de los aristócratas de
Milán y Venecia en el Renacimiento, donado a los zares de Rusia por Giacomo
Quarenghi, apreciado a París y a Buenos Aires, el Valcalepio Moscato Passito se
produce en cantidad mínima y por unas annatas, por la carencia de uva, ni
siquiera se puede producir. Este viduño autóctono es único e irrepetible en
el panorama enológico italiano por sus peculiaridades. Este vino tan precioso,
y siempre más elegido por los consumidores y por los apasionados de
enología, se produce seleccionando muy cuidadosamente las uvas. Las que ha sido
elegidas se hacen pasas cuanto menos 21 días (a veces hasta la Navidad), en cañizos
especiales y en lugares secos y aireados. Luego se pasa a la vinificación. El
vino pues se hace envejecer por un año, embotellado y comercializado después
de unos meses de afinación. Su color es rojo rubí con reflejos naranjos. Es un
vino corpulento con un intenso aroma etéreo, con sentido de rosa pasa, salvia
scalera y miel de acacia, canela, clavos de olor, confitura dulce y regaliz. El
vino se ha cambiado en DOC (antes era una zona bajo de la Val Calepio) el 14 de
mayo de 2002. Sólo en 1981 ha sido registrado en el catálogo nacional de las
variedades de vid de uva de vino. En pasado se ha equivocado con el Aleatico y
la Negrara trentina. Por su elevada alcoholicidad y a su corpulencia el Moscato
de Scanzo puede ser añejado largamente. Su sabor es dulce, aterciopelado,
generoso con larga persistencia aromática. Generalmente se bebe a comida
terminada, con pasteles secos, o solo, como “vino de meditación”.
Diferentemente de los vinos dulces hay que servirlo a temperatura ambiente.
Combinaciones: gorgonzola picante, sbrisolona, offrelle mantovane, pasteles
secos en general.
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